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Víctimas de la captación ilegal de dinero ¿una cuestión de cultura?

2017-12-29

Si bien en Colombia la captación ilegal de dinero está sancionada en el Código Penal, hoy en día no sorprende que se presenten nuevos casos de fraude. Hay quienes consideran que es una situación estrictamente de cultura, debido a que un porcentaje de personas, hasta cierto punto, prefiere el dinero fácil.

 

Ver también: Captación ilegal: así se recupera la plata

La captación ilegal de dinero se aprovecha de la avaricia y no es un fenómeno que no ha sido ajeno a las redes sociales y ha encontrado en ellas una nueva forma de estar presente en la sociedad actual.

Pero para entender este panorama Huella Forense se dio a la tarea de revisar a profundidad cómo la captación ilegal de dinero se da en el país. Además, se pretenden explicar otros conceptos relacionados con este tipo de fraude y definir cómo la auditoría forense podría ser una herramienta para investigar este delito. Asimismo, se busca establecer una relación con casos similares en otros países.

Tal vez lo más llamativo sea tratar de entender por qué en Colombia se presentan casos con tanta frecuencia y siempre resulten personas damnificadas.

¿Es un tema de educación financiera o los colombianos siempre buscan el mayor beneficio al menor costo sin medir las consecuencias?

Es un delito de tipo penal

La captación masiva y habitual de dinero, por parte de personas o compañías no autorizadas por la Superintendencia Financiera, fue tipificada como delito penal desde 1982 en Colombia.

Debido a los problemas que se presentaron en el país frente a este tema, entre el 2008 y 2010, las autoridades tuvieron que intervenir a varias empresas que bajo diversas figuras lograron captar y lavar millones de pesos en el país; en ese momento el Gobierno decretó un estado de emergencia social.

Este hecho terminó autorizando a la Superintendencia de Sociedades a intervenir en las empresas sospechosas de realizar captación de dinero a las personas del común. También a aquellas empresas destinadas a lavar dinero o a prestar a usura.

El Estado empezó a ligar a dichas empresas captadoras con delitos de blanqueo de activos y narcotráfico. Por eso, entre 2008 y 2010, se presentó la debacle de los esquemas piramidales en Colombia como DMG o D.R.F.E.

Según la Corte Constitucional, la persona que promueva, patrocine, financie o colabore con cualquier acto para captar dinero del público puede enfrentar una pena de entre 10 y 20 años de cárcel. Además de una multa de hasta 50 mil salarios mínimos legales mensuales vigentes.

A lo largo de los años han nacido muchos modelos piramidales utilizados para realizar la captación ilegal de dinero y han recibido diversos nombres como: aviones, natilleras, talares, mándalas, cadenas y multinivel, entre otros.

En la actualidad, algunos de estos modelos como el marketing multinivel han servido para que empresas captadoras se disfracen y así cometan los actos ilícitos con naturalidad, pues el esquema de captación es el mismo, solo que se ofrecen productos y servicios a cambio. Las ventas multinivel se basan en el comercio donde se frece un bien o un servicio por medio de una red de comerciantes independientes, pero ellos son coordinados dentro de una misma red comercial y los beneficios se obtienen mediante un margen sobre el precio de venta en el total de la facturación generada por todos los vendedores, es decir, un esquema piramidal.

Es importante que el marketing multinivel está avalado por la ley, pero muchas captadoras se camuflan en esta figura para seguir captando dinero de forma ilegal.

Las modalidades de la captación ilegal de dinero 

Tal vez uno de los sistemas más utilizados para cometer el delito de captación ilegal de dinero es el esquema piramidal, este lleva mucho tiempo en la sociedad y muta conforme el entorno lo requiera. Es un esquema donde los integrantes deben referir a nuevos miembros con el objetivo de que las personas nuevas generen los beneficios para los participantes originales.

En ocasiones es bajo esta modalidad que las personas terminan siendo víctimas de la captación ilegal de dinero. Por lo general, aquellos que resultan involucrados en este tipo de casos fueron referidos por alguien más y se les motivó a invertir dinero; recursos por los que les prometieron una retribución mayor.

En este modelo es crucial que el número de personas nuevas siempre sea mayor al de los existentes. Por eso recibe el nombre de pirámide.

Los esquemas piramidales son ilegales en países como: Estados Unidos, Francia, Alemania, Japón, Colombia, Canadá, México, Reino Unido, entre otros. Mientras que en países como Italia estos son considerados legales, debido a que en la actualidad no están constituidos como un delito en el Código Penal.

En Colombia se conocen esquemas como pirámides abiertas, cerradas, ventas multinivel, entre otros. Sin embargo, también se están presentando captaciones ilegales de dinero por medio de medios o herramientas legales como: el Factoring, WhatsApp y lo giros.

Pirámides abiertas

En estos esquemas las personas conocen la estructura del negocio y por eso no tendrían riesgo de caer engañados, pero las ganancias reales solo son otorgadas a las personas que están en lo más alto del nivel de la pirámide.

Esta es la más tradicional, una persona del común puede ingresar a una pirámide y pagar cierta cantidad de dinero, a cambio le dan un producto o servicio, pero debe convencer a dos personas más para que participen de la dinámica y así sucesivamente en cadena. Por eso se empezó a catalogar como un esquema piramidal.

En la mayoría de casos incurren en actividades ilegales cuando no solo captan el dinero del público sin previa autorización de las entidades oficiales, sino que también cometen otros delitos como el lavado de activos.

Pirámides cerradas

Esta modalidad es cuando una persona o una empresa promete a sus clientes ingresos mayores frente al aporte inicial que realizaron. Sin embargo, solo se trata de entregar los aportes de los últimos participantes para garantizar los intereses y devolver los aportes iniciales. Los últimos de la pirámide siempre estarán en riesgo.

A este tipo de pirámides se les conoce como Ponzi, recibieron este nombre gracias a Carlo Ponzi, un hombre de origen italiano que se radicó en Boston, Estados Unidos, en 1920, y en cuestión de meses se hizo millonario.

Su negocio era pedir prestado dinero a las personas y les prometía que recibirían el 50 por ciento de interés o duplicar el dinero de la inversión inicial en 90 días. Se estima que más de 40 mil personas invirtieron más de 15 millones de dólares.

En este caso ocurre lo mismo que en las pirámides abiertas. Todas estas modalidades transitan una delgada línea que puede convertirse en algo ilegal y por eso es tan importante el control del Gobierno.

Ventas multinivel

Tal y como se dijo anteriormente, no son ilegales, pero muchas captadoras utilizan esta figura para pasar desapercibidas en la sociedad. En esta modalidad las ganancias están sujetas a la captación de nuevos clientes. Todos los participantes reciben un producto o un servicio a cambio, pero siempre tienen que ingresar nuevos participantes para lograr mayores réditos.

En su concepción es una pirámide abierta disfrazada, tal y como lo han hecho a través del tiempo estas modalidades, que siempre terminan apareciendo en la sociedad captando el dinero de las personas.

Estas y otras modalidades de captación ilegal de dinero fueron anticipadas por las superintendencias de Sociedades y Financiera, quienes mediante un comunicado alertaron a la sociedad para no correr tantos riesgos en términos económicos, tal y como lo informó el portal Ambitojuridico.com.

Factoring

Si bien esta figura es legal, pues se da a través de un contrato con una empresa, donde se le otorga la facultad de cobrar derechos de créditos o facturas a favor del cliente, todo con el propósito de obtener el dinero de forma anticipada, se ha convertido en otra modalidad de captación ilegal de dinero.

Supersociedades señaló que en algunas de estas empresas que utilizan esta modalidad, los contratos no tienen relación con la operación realizada por la empresa. Incluso, en muchos casos ni siquiera hay un contrato firmado entre las partes, sino que todo se hace mediante documentos falsificados e ilegales.

WhatsApp

La tecnología y las redes sociales están siendo usadas como herramientas de captación ilegal de dinero. A través de la popular red de mensajería, por ejemplo, se conforman grupos cerrados con acceso exclusivo.

Cuando las víctimas ingresan a determinados grupos se les pide realizar pagos vía internet o consignar determinada cantidad de dinero como inscripción, todo bajo la promesa de recibir más ingresos de los que se invirtieron inicialmente.

La Superintendencia Financiera considera que en las redes sociales y en la web se pueden encontrar muchos casos de esta índole, en los que sujetos inescrupulosos que mantienen un pseudoanonimato para lograr diversas captaciones ilegales y aprovecharse de las personas que buscan, por todos los medios, obtener dinero de forma fácil y sencilla.

Giros

Esta no es modalidad como tal, pero es el medio a través del cual se entregan los recursos a quienes se vinculan a una pirámide.

A los incautos se les pide una consignación de dinero a través de empresas de giros con la promesa de recibir tales pagos con una remuneración adicional de hasta el 300 por ciento.

Las entidades encargadas de controlar y vigilar todo lo relacionado con la captación ilegal de dinero piden a la ciudadanía que divulguen cualquier caso para combatir esta problemática que le genera dolores de cabeza a muchas personas.

Superfinanciera, la entidad encargada del control

La Superintendencia Financiera de Colombia (SFC) recibe a menudo numerosas denuncias sobre nuevas modalidades de captación ilegal y de empresas que se apropian del dinero del público. Estas se han renovado a través de los años y aunque han cambiado de nombre o mecanismo, el propósito sigue siendo el mismo.

“Resulta importante mencionar que las actividades financiera, bursátil, aseguradora o cualquiera otra relacionada con el manejo, aprovechamiento e inversión de los recursos captados, según el ordenamiento constitucional colombiano (artículo 335), son de interés público y sólo pueden ser realizadas previa autorización del Estado”, tal y como lo explicó la Superintendencia Financiera.

Es decir, a esta entidad de carácter administrativo le compete evitar que las personas no autorizadas conforme a la ley capten dinero del público. Debido a esto, la Superfinanciera debe investigar y analizar las diferentes actividades de personas donde se tenga evidencia de este posible delito.

La Superintendencia también aprovechó para explicar que, de encontrarse ante este delito, la entidad debe adoptar una medida administrativa que ordena a la empresa captadora a suspender su operación de forma inmediata, además se deben devolver los recursos captados.

De igual manera, otra orden emitida por la entidad es que se limitan la disposición de los bienes y los recursos de los captadores y se debe informar inmediatamente a la ciudadanía sobre estas medidas. Sumado a lo anterior, el proceso queda vinculado a la Fiscalía General de la Nación para iniciar la etapa penal y a la Supersociedades, quien es la entidad encargada de gestionar la incautación y el proceso de restitución del dinero.

Escándalo piramidal en Colombia

El año 2008 fue un momento álgido en temas financieros, no solo en Colombia, sino también a nivel mundial, pues se afrontó una crisis económica que puso en aprietos hasta a las economías más sólidas.

Las pirámides han estado operando en el país desde hace más de tres décadas, trabajando bajo los nombres de ‘aviones’ o ‘cadenas’, pero solo hasta 2008 fue que estalló un escándalo que hasta la fecha no se ha solucionado por completo, pues aún se siguen presentando este tipo de casos.

La situación se desencadenó porque a raíz de la crisis económica a nivel mundial, muchas de estas empresas que prometían altos rendimientos sobre la inversión inicial, tuvieron que anunciar que no tenían cómo responder ante sus usuarios.

Esto provocó un caos civil entre los inversionistas, quienes se vieron afectados por dicha situación.

Proyecciones D.R.F.E e Inversiones DMG fueron los casos más sonados del país, debido al gran número de personas que se vieron afectadas, pues muchas personas se volcaron a las calles para exigir su dinero.

Las pirámides D.R.F.E y DMG lograron captar más de 4 billones de pesos del público y debido a ello el gobierno se vio obligado a declarar la Emergencia Social y por ende todas las captadoras entraron en crisis; el control de las entidades se volvió más estricto.

En Colombia se presentaron disturbios, pero sin lugar a dudas la zona más afectada fue el sur del país, donde se registró el mayor número de personas damnificadas por la captación ilegal de dinero.

Inversiones D.R.F.E (Directo, Rápido, Fácil y Efectivo)

Fue una empresa fundada por Carlos Alfredo Suárez y fue la que generó el mayor impacto en términos económicos cuando se presentó el escándalo.

D.R.F.E (Directo, Rápido, Fácil y Efectivo) resultó siendo la causante de serios problemas sociales en gran parte de Colombia y en especial al sur del país, donde tenía mayor presencia, tal y como lo informó Semana en un artículo publicado el 18 de noviembre de 2008.

Dicha empresa no era supervisada por la Superintendencia Financiera de Colombia, por ende, no tenía el aval para recaudar dinero del público, pero a través del esquema piramidal logró captar mucho dinero en todo el país.

Entre los damnificados resultaron personas prestantes del país como políticos y oficiales del Ejército y la Policía, debido a sus prometedores beneficios.

El modelo de negocio llegó a un punto insostenible que generó la debacle de la empresa. En una medida desesperada Suárez aumentó el interés a 150 por ciento con el fin de darle impulso a la pirámide, pero terminó siendo todo un fracaso.

Se estima que más de 300 mil personas fueron estafadas por Carlos Alfredo Suárez, quien logró captar más de 4 billones de pesos.

En un inicio las personas que querían gozar de los beneficios debían entrar a participar con un mínimo de 2 millones de pesos, los cuales podrían generar ganancias hasta del 70 por ciento.

Carlos Alfredo se entregó a las autoridades de Brasil en 2009, lugar al que había huido luego de ver a todo su círculo más cercano acorralado. Después fue llevado a Colombia a comparecer ante la justicia de su país.

Él pidió perdón y se comprometió a devolver todo el dinero y costosos bienes que figuraban a su nombre, tales como: cuentas bancarias con millones de dólares en otros países, acciones en empresas importantes y tres helicópteros, además de otros lujos.

Tras un proceso de dos años y medio, él aceptó los cargos de captación masiva y habitual de dineros y lavado de activos. Dicha confesión le valió una significativa rebaja a 9 años de prisión, la cual había sido tasada en 13 años inicialmente.

Sin embargo, conforme a lo informado por El Espectador, el 22 de noviembre de 2013 : “Por solicitud de las Fiscalías 10 y 32 de la Unidad Nacional de Extinción del Derecho de Dominio y Lavado de Activos (Unedcla), el Juzgado Único Penal Especializado del Circuito del Distrito Judicial de Manizales condenó a 18 años y 10 meses de prisión, a Carlos Alfredo Suárez”.

DMG

DMG Grupo Holding fue otra de empresa protagonista en el escándalo de las pirámides en Colombia. Se autoproclamaba como una comercializadora de bienes y servicio a través de tarjetas prepago, la cual daba a sus clientes pagos por publicidad en un esquema multinivel.

DMG logró captar mucho dinero de personas inocentes, quienes vieron en esta iniciativa una forma de lograr réditos económicos con mucha facilidad.

Antes del escándalo en 2008, la empresa había sido señalada de captación masiva y habitual de dineros del público, por lo que tuvo que disimular su ejercicio en unas tarjetas prepago, las cuales permitían a los clientes obtener descuentos directos en diversos productos y servicios, para más adelante recibir un 70 por ciento de la inversión inicial, dinero revertido a los clientes por pago de publicidad bajo el modelo del mercadeo multinivel.

Dicha empresa llegó a tener presencia en Panamá, Venezuela y Ecuador. Antes de ser intervenida por las autoridades tenía planes de expansión en países como México, Perú y Brasil.

David Murcia Guzmán era el cerebro detrás de toda esta polémica. Fue capturado el 19 de noviembre de 2008 junto a otros socios de la empresa, incluidos algunos familiares.

Murcia se encontraba en Panamá al momento de su captura la cual fue realizada por las autoridades de ese país. Días más tarde sus demás socios y cómplices fueron detenidos en Colombia.

Ante la justicia colombiana tuvo que responder por los delitos de: captación ilegal de recursos, lavado de activos, enriquecimiento ilícito y concierto para delinquir.

El 5 de agosto de 2009 la justicia colombiana lo encontró culpable de los delitos de captación masiva y habitual de dinero sin autorización y lavado de activos, los cuales le significaron una pena de 30 años de prisión en Colombia.

Sumado a esto, se le sancionó con una multa de 24.850 millones de pesos, cifra que dista mucho de la que la firma logró captar, pues ascendía a los 4 billones.

Según un informe de La Silla Vacía publicado el 23 de noviembre de 2009, David Murcia fue extraditado a los Estados Unidos porque fue hallado culpable de servir como intermediario para el lavado de activos provenientes del narcotráfico.

Se le acusó de usar el sistema del Mercado Negro de Intercambio de Peso, mecanismo empleado para convertir dólares ilegales en productos para importar en Colombia.

Murcia ya pagó su condena en Estados Unidos y tal como lo informaron varios medios de comunicación a nivel nacional, sería deportado el 11 de noviembre de este año, pero no se volvió a hacer mención sobre su situación. Él llegará al país para definir su situación penal con la justicia.

En Colombia lo esperan 22 años y 10 meses tras las rejas por los delitos anteriormente mencionados, pero su abogado, Robert Abreu, informó que aún no se sabe qué pueda pasar con Murcia Guzmán.

El periódico El Tiempo señaló que el abogado pidió a la Corte Suprema de Justicia que se revise nuevamente la sentencia, pero hasta el momento no se les ha comunicado ninguna novedad.

De igual manera, el medio recalcó que, tras casi 10 años del escándalo de las pirámides y el compromiso de dichas entidades intervenidas en devolver los dineros de las víctimas, no se ha hecho nada de esto.

Fernando Ruiz, representante de víctimas de DMG, aseguró para el mismo medio, que el regreso del cerebro de la captadora al país no representa un avance en los intereses de los damnificados. “Aquí no se ha reparado a las víctimas, al contrario de lo que dice la interventora de DMG; la gente perdió su dinero y nadie responde”.

Esta catástrofe no solo representó problemas económicos en el país, también causó una enorme repercusión en otros aspectos sociales, pues las personas perdieron todo, incluso en muchos casos, los ahorros de toda su vida.

Quedó comprobado que las personas que fueron víctimas de este nefasto acontecimiento sufrieron enfermedades que pusieron en riesgo su salud. Además, hay que mencionar las reacciones violentas que tuvieron algunos cuando se enteraron de la terrible noticia de perder todo el dinero que tenían depositado.

Merlim Network

Recibir un ingreso extra de forma fácil era el deseo de Néstor Ospina, un hombre de 38 años de la ciudad de Medellín, que gracias a la buena oratoria de un compañero de trabajo que había conocido solo un par de meses atrás, decidió invertir un millón de pesos en una idea de negocio muy tentadora que él le propuso en julio del presente año.

Con el millón de pesos que tuvo que invertir recibió una membresía por seis meses, la cual le permitía interactuar con varias aplicaciones en su celular, la mayoría de ellas juegos, los cuales solo podía usar por media hora al día.

Esta media hora le representaba 4 dólares diarios, por ende, al finalizar la membresía tenía más de 390 dólares adicionales a la inversión inicial, es decir, alrededor de 1.131.000 COP.

La propuesta, además de interesante, era difícil de rechazar, debido a que también podía recibir incentivos si refería personas que entraran a participar del juego, pues le sumaban 10 por ciento dependiendo del plan que el nuevo integrante adquiriera.

Todo marchaba muy bien para Néstor, quien diariamente veía cómo se depositaban cuatro dólares en su perfil de la aplicación con solo 30 minutos de jugar en su celular, algo que jamás había imaginado. Pero las autoridades financieras colombianas ya estaban advirtiendo a las personas sobre nuevas modalidades digitales de estafa.

Un día, él tuvo una necesidad económica en su hogar, por lo que tomó la decisión de pedir parte del dinero que tenía acumulado en la aplicación y la respuesta que recibió de su compañero que lo involucró en el asunto lo dejó muy pensativo.

“Me dijeron: le entregamos la plata ya, pero de ahora en adelante y por lo que le resta de la membresía usted solo se va a ganar dos dólares. Necesitaba 650 mil pesos y después de mucho insistir me explicaron que para poder volver a ganar los mismos cuatro dólares de antes tenía que reinvertir 400 mil pesos de más”. Es decir, para seguir ganando dinero debía volver a invertir más, por lo que la plata que necesitaba representaba lo que debía pagar nuevamente para seguir con las mismas condiciones.

Ante esta situación, Néstor quedó muy confundido y siguió jugando por un mes más, pero se cansó de la falta de respuesta por parte de los responsables y exigió la devolución de todo su dinero, pero su compañero de trabajo, además de haber salido la empresa, dejó de contestarle los mensajes y las llamadas.

“Nunca me dieron respuesta alguna y terminé perdiendo más de 300 mil pesos. No quise reinvertir el otro dinero porque empecé a sospechar que ahí había gato encerrado”, explicó Ospina sobre su caso.

En agosto de este mismo año se hizo real la advertencia de la Superintendencia Financiera, pues conforme con lo informado por El Heraldo de Barranquilla, varios jóvenes fueron capturados al ser identificados como los responsables de Merlim Network, la plataforma virtual en la que había caído Néstor y miles de personas más, la cual incluso llegó a tener presencia en más de 120 países.

Cerca de 200 personas se acercaron a las oficinas de la compañía ubicada en el barrio Boston de Barranquilla, mientras pedían explicaciones por el dinero que habían invertido el cual ya no sería reembolsado.

Las autoridades terminaron catalogando este caso como una estafa mundial, porque tenía negocios en países de todos los continentes.

La empresa estaba conformada por un grupo de jóvenes, la mayoría ingenieros de sistemas y diseñadores gráficos, encargados de elaborar todo lo relacionado con la aplicación digital.

‘Merlim Network’ contaba con varios planes, o membresías, tal y como se lo presentaron a Néstor. Tales planes se dividían en tres: el básico de 330 dólares, el intermedio de 530 dólares y el más alto que era de 930 de dólares.

Todos los planes prometían lo mismo: tener la posibilidad de jugar por 30 minutos al día por seis meses, la única variación era la ganancia diaria de los planes, pues se obtenían 4, 6 y 11 dólares respectivamente.

El modelo de negocio radicaba en la visualización de banners a la que estaban expuestos los usuarios, pues de allí obtenían más ganancias los realizadores.

La empresa fue creada en 2014 con un capital de 50 millones de pesos, siendo Fredy Enrique Morelo el representante legal de la compañía, según el certificado expedido por la Cámara de Comercio de Barranquilla.

Morelo y su socio Deison Andrés Valencia Grajales, fueron capturados por las autoridades, que revelaron que los miembros de esta organización ya tenían experiencia en estafas multinivel.

Aún no se sabe con precisión la cantidad de personas que fueron víctimas de Merlim y tampoco se puede definir el monto económico captado por la empresa, pero con toda seguridad hay muchos casos como el de Néstor en Colombia, casos en los que, que los colombianos han invertido su dinero por una tentadora propuesta y terminaron engañados y sin respuestas.

Educación financiera o rezago cultural

Tal y como se dijo anteriormente, en la sociedad colombiana se evidencia una precaria educación financiera que puede servir para explicar por qué siguen apareciendo víctimas de este fenómeno delictivo a través de los años. Sin lugar a dudas recibir intereses muy altos en corto tiempo es una propuesta muy tentadora, pero como dice el adagio, “de eso tan bueno no dan tanto”.

Para Carlos Jaramillo, docente e investigador de la Universidad de Antioquia, la gente dejó de tener estímulos para ahorrar y la banca sufrió un retroceso. Por eso, muchas personas vieron en estas llamativas propuestas la mejor forma de invertir sus ahorros para generar ganancias.

Señala que por ejemplo: “Las cuentas de ahorros en los bancos, en estos momentos, pagan el 1 por ciento efectivo anual. Por lo que el costo financiero es muy alto”.

Para este docente, el desconocimiento en temas de manejo de dineros y de la banca es evidente en la sociedad actual. Pero resalta la labor que hacen las entidades encargadas para suministrar información financiera a los clientes, como es el caso de algunos bancos que se esfuerzan por educar al público.

“Realmente las personas no se bancarizan entonces el desconocimiento hace tomar malas decisiones. Hay personas millonarias que cuentan con estructuras financieras que les ayudan a tomar determinaciones, pero la población media-baja no conoce nada de estos temas tan importantes como: un portafolio de inversiones, cómo se maneja una cuenta de ahorros, qué es una cuenta corriente, qué es una fiducia, cómo no se debe endeudar con tarjetas de crédito, esos son temas que la gente ignora, pero son cruciales”.

Falta de control aumenta riesgo de captación ilegal de dinero

Si bien la Superintendencia Financiera cumplió en el caso de Merlin Network con su objetivo, el cual gira entorno a la supervisión del sistema financiero, con el propósito de garantizar su estabilidad, seguridad y confianza, aún falta mucho camino por recorrer, pues la proliferación de estos modelos de negocio no se detiene. Lo claro que es que la Superfinanciera es una entidad que pretende promover y organizar el mercado de valores; y de paso velar por la protección de los inversionistas, ahorradores y asegurados.

Jaime Alberto Rendón, director del programa de economía de la Universidad de la Salle, considera que el verdadero problema de la captación ilegal de dinero y sus constantes casos, se deben gracias a la falta de control de las instituciones gubernamentales y recomienda que se haga un análisis estricto en cada institución.

“Lo más conveniente es una vigilancia muy estricta por parte del gobierno, que la población se dé cuenta que estos son tipos de negocio en los que no se puede invertir. Por eso se necesita que la gente confíe en las instituciones y que todos los que jueguen con los dineros del público paguen con cárcel”, comentó Rendón.

Sin embargo, la situación va más allá de la falta de educación financiera, que, si bien Rendón la considera como un problema, lo ve como algo normal. Para ejemplificar la situación, habla sobre el tipo de gente que ha caído a través de los años como víctimas de fraudes, donde indica que algunas personas han sido prestantes, distinguidas y con mucha educación.

Él marca una diferencia entre ignorancia financiera y codicia financiera, pues asegura que la gente no es ingenua, sino que va detrás de tasas de interés muy altas o de los beneficios que les prometen, los cuales suelen ser muy atractivos, pero nunca miden las consecuencias.

Rendón además señala que para las entidades de control financiero es muy complicado identificar todas las compañías ilegales debido aspectos culturales. Tal es el caso de las cadenas, o como se conocen en Medellín, las natilleras, modalidad muy practicada en la ciudad durante todo el año y consta de la recolección de una cuota mensual, rifas y dinámicas para generar los ingresos que al final del año se le entrega a cada miembro. Cada persona puede establecer su cuota mensual para al final recibir los intereses y dinero extra por las actividades extras.

“La gente conoce los riesgos, pero saben que si invierten 50 mil pesos mensualmente, los intereses en estos modelos serán grandes, a diferencia de invertirlos en un banco. Por eso, en diciembre reciben todo el dinero y de ahí el popular nombre de natillera”.

Además, ratifica que es un tema muy arraigado a la cultura, porque desde todos los sectores se ve el afán de arriesgar para ganar dinero rápido. Es un comportamiento que se ve incluso en las personas que se dedican a las exportaciones, quienes no utilizan coberturas financieras, una situación peligrosa y por eso los golpea tan duro el tipo de cambio en algunas ocasiones, pues corren riesgos que terminan perjudicando cuando las cosas no resultan como esperaban o tienen inconvenientes con la importación.

 “De acuerdo con la ANDI, cerca del 43 por ciento de los empresarios que exportan no utilizan ningún tipo de cobertura”, explicó el director del programa de economía de la Universidad de la Salle, que agregó que esto lo hacen precisamente con el propósito de ganarse unos pesos sin importar el riesgo.

“No tenemos paciencia para identificar que la riqueza es algo que se construye con el tiempo”, aseguró él con claridad.

La Superintendencia Financiera, coincide en este punto y señala que: “las personas siguen creyendo que el dinero se puede obtener fácilmente y sin realizar ninguna gestión, sin detenerse a pensar que puede estar participando en una actividad ilegal y lo que es peor, promocionan y participan en esquemas piramidales a sabiendas que es una actividad ilegal; pesa más la expectativa de recibir altos rendimientos en muy poco tiempo. Además, existen ofrecimientos de vincularse con montos muy bajos, lo que hace que aumente rápidamente la participación en estos esquemas”.

En conclusión, para Jaime Alberto Rendón el tema de captación ilegal de dinero no solo le compete a las víctimas, sino también al gobierno y las entidades encargadas del control, pero entiende que es un trabajo arduo el que está por delante, pues la cultura del país impide la consecución del propósito de estas instituciones.

En definitiva, si bien es necesario trabajar en el fortalecimiento de las instituciones de vigilancia y control, también se debe entender que este fenómeno es también consecuencia de un problema cultural que se debe empezar a corregir.

Es alarmante la cantidad de víctimas que ha dejado la captación ilegal de dinero en Colombia y tales casos se seguirán presentando por el afán de las personas de ganar mucho dinero de la noche a la mañana.

“Vivimos buscando dinero fácil todo el tiempo. La mentalidad mafiosa nos lleva a eso, es triste y no podemos generalizar, pero es algo que ocurre todo el tiempo. La gente busca alto lucro en muy corto tiempo”, puntualizó Rendón.

La problemática que genera este tema es muy compleja, pues las personas siempre van a querer mayores réditos económicos mediante poco esfuerzo, es algo común en la sociedad y es una de las causas por las que se siguen presentando tales casos.

Recomendaciones por parte de la Superintendencia Financiera

La Superfinanciera sugiere desconfiar de los negocios que prometan ganancias considerables y mucho más cuando no se conoce la actividad de la cual se va a derivar el pago de rendimientos.

También le piden a toda la ciudadanía que revise siempre antes de entregar los recursos, pues es necesario identificar si es una empresa vigilada o autorizada para captar recursos del público.

Podrán preguntar a la Superintendencia Financiera (super@superfinanciera.gov.co), a la Superintendencia de Sociedades o a otras autoridades como la Policía, las Alcaldías y las Gobernaciones.

De igual manera remarcan que los esquemas piramidales ilegales siempre cumplen con los pagos prometidos al inicio, para que con voz a voz se promocione la vinculación de más personas.

Dicha entidad recuerda que dichos esquemas solo prosperan con la vinculación de más ciudadanos, por ende, si entra a formar parte de una pirámide está contribuyendo al desarrollo de una actividad ilegal y puede ser sancionado.

Lo mejor es denunciar cuando se sospeche de fraude o captación ilegal. Para ello se puede remitir a los diferentes canales de comunicación con los que cuentan las entidades responsables de estos casos: la Superintendencia Financiera, la Superintendencia de Sociedades, las inspecciones de Policía, las alcaldías locales y oficinas seccionales de la Fiscalía General de la Nación.

Pero quizá la recomendación más certera es hacer caso a las campañas de prevención.

 "No se deje engañar, de eso tan bueno no dan tanto".

 

 

*Foto tomada de Adobe Spark

Luis Miguel Cardona A. 
Especial para Huella Forense 

 

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