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Suiza y sus 'armas' para combatir la corrupción

2017-05-16

La cultura, educación y su propio sistema político constituyen  la base de su lucha contra la corrupción. 

Lograr la confianza de los ciudadanos en el sector público, es tal vez uno de los retos más grandes al que se enfrentan hoy en día los gobiernos en el mundo, sobre todo cuando de disminuir o erradicar los niveles de corrupción y potenciar la transparencia se trata. 

Para Suiza, el combatir la corrupción sigue siendo uno de sus retos a pesar de que es uno de los 10 países que, en parte, ha logrado conservar esa confianza de sus ciudadanos frente a este tema. Así lo señalan los resultados publicados en el Índice de percepción de Corrupción (IPC) que realiza Transparencia Internacional cada año, el cual ubicó al país europeo en el quinto lugar del índice, clasificándolo dentro de los menos corruptos en el mundo. 

Pero, ¿cómo lo hicieron? 

Suiza no es la excepción ante países como Dinamarca (primer puesto) y Noruega (sexto), al señalar, así como estos, que la cultura, educación y buenas prácticas en términos de transparencia pública son en parte la clave de su éxito. Ver: 'Dinamarca y sus secretos frente a la lucha contra la corrupción' y 'Así gana Noruega la lucha contra la corrupción'

A estos factores, se suma, según Transparencia Internacional, que los países mejor posicionados como los menos corruptos sean aquellos que presentan altos grados de libertad de prensa, acceso a la información sobre el gasto público, normas más estrictas de integridad para los funcionarios públicos y sistemas judiciales independientes. 

En el caso de Suiza, explicó la Embajada de ese país en Colombia, no existe un momento específico que haya marcado como tal un cambio genuino en la lucha contra la corrupción, sino que se trata de un proceso basado en un sistema político, de valores y reglas sociales compartidos, que han llevado al desarrollo de “diferentes herramientas que constituyen el arsenal de Suiza para luchar contra este flagelo”. 

En este país, señala la Embajada, se reconoce que la corrupción debilita la sociedad, arriesga el Estado de Derecho y la democracia, distorsiona la competencia y constituye un obstáculo al comercio y a la inversión. De acuerdo con la Embajada, los esfuerzos de los suizos para luchar contra este fenómeno, que están basados en lo anterior, se dirigieron, por un lado, a la ratificación de tres convenciones internacionales de lucha contra la corrupción (UNCAC, GRECO, OCDE), los cuales representaron “una etapa importante que permitió fortalecer su marco jurídico con las herramientas necesarias para ponerlo en práctica. Estas convenciones permiten a los Estados colaborar y compartir sus experiencias y competencias en este ámbito y así actuar conjuntamente para luchar contra la corrupción”, informó la Embajada.

Dentro de otros factores que, señala la Embajada, en su conjunto contribuyen en la lucha contra la corrupción destacan el sistema político descentralizado (federalismo) “que incluye el estado federal, 26 cantones y alrededor de 2.350 municipios; lo que asegura una gran autonomía política y financiera de los cantones y municipios, fortalece la proximidad entre la población y las autoridades y garantiza el control de los contribuyentes sobre la gestión de los asuntos estatales”.

De acuerdo con la entidad, la democracia directa, “institucionalizada por la iniciativa popular y el referéndum, constituye un factor que permite la participación de la población y de los partidos políticos en las decisiones que los conciernen –incluyendo el uso de los recursos financieros del Estado– y ofrece un medio de control o sanción más inmediato (check and balance). La separación de los poderes es crucial”. 

Defienden además un enfoque holístico en materia de lucha contra la corrupción y están comprometidos a nivel nacional e internacional en la sensibilización, prevención, incriminación, represión, cooperación técnica, asistencia jurídica y restitución de activos. 

“La prevención es un elemento clave de la lucha contra la corrupción porque la sensibilidad de todos los actores (ámbito político, administración, tribunales, sector privado, sociedad civil) es una condición esencial del éxito de las medidas anti-corrupción”, señalaron desde la Embajada. El control, agregan, es también un factor importante de disuasión. 

Por otro lado, explican que una buena remuneración para los colaboradores en la administración pública asegura que se corran menos riesgos de estar implicados en hechos de corrupción. La digitalización de los procedimientos (declaraciones aduanas, declaraciones fiscales etc.) también contribuye a evitar la relación directa entre el ciudadano y el funcionario público, “impidiendo así la posibilidad de influir en el comportamiento de este último”.

La iniciativa para resaltar en la lucha contra la corrupción

De acuerdo con información de la Embajada una de las iniciativas a destacar de este país fue la creación de un grupo de trabajo interdepartamental para la lucha contra la corrupción (GTID) en el 2008.

“El Consejo Federal encargó al Departamento Federal de los Asuntos Exteriores establecer esta estructura que reúne los representantes de la administración federal, de los cantones, de las ciudades, del sector privado y de la sociedad civil”, explicaron.

El GTID es, además, el encargado de coordinar las estrategias anti-corrupción a nivel nacional e internacional y “sirve como foro de intercambio y de sensibilización, así como de instancia de contacto y de transmisión de solicitudes externas, que emanen, por ejemplo, de delegaciones extranjeras”. Según apuntó la Embajada, este grupo de trabajo también debe informar sus actividades al Consejo Federal y somete las recomendaciones respecto a la lucha contra la corrupción cuando sea necesario. Contribuye también a “la coherencia de la política suiza en materia de lucha contra la corrupción y refuerza la prevención ante todos los actores afectados. Constituye un instrumento útil pero su función es limitada a la prevención”, informaron desde la Embajada. 

En términos de transparencia, señalan que este es un elemento clave en la lucha contra la corrupción sobre todo en el sector público en el que el uso sostenible de ingresos fiscales es cuestionado. Por ello, para Suiza es importante la planificación presupuestaria establecida, comprobada y publicada cada año de acuerdo a una serie de reglas predeterminadas. 

La contratación pública – la cual en la actualidad es objeto de una revisión extensa en Suiza–, así como las autoridades gubernamentales, que con base en la ley de la publicidad, están obligadas a la transparencia y deben rendir cuentas sobre sus actividades de cara a solicitudes por parte de los ciudadanos (a quienes también deben entregar documentos). 

Para finalizar, en este país existe “la obligación jurídica para los funcionarios del Gobierno de denunciar observaciones relativas a delitos –incluso el comportamiento corrupto– a las autoridades de persecución u otras instancias apropiadas (Whistleblowing)”.

Transparencia otro eslabón en la lucha

Según señala la Embajada, en Suiza no se puede hablar de un sistema único para controlar la corrupción, existen diferentes mecanismos de control (transparencia, Compliance, Whistleblowing, Controlling, periodismo investigativo) que desempeñan un rol en diferentes niveles de la sociedad (nacional, regional, municipal, sector privado, sociedad civil y medios). 

“Las sanciones por corrupción son de tipo penal e incluyen multas de hasta 5 años de prisión. Asimismo, se pueden también imponer sanciones administrativas como la exclusión de un procedimiento de licitación o la revocación de una licencia operativa”, explicaron. Adicionalmente, de puertas para afuera, el derecho suizo penaliza pagos de sobornos de empresas suizas en el extranjero: sobornos pagados en el extranjero –a autoridades o a entidades privadas– y están sujetos a seguimiento por parte de las autoridades o tribunales suizos.

¿Persiste la corrupción en Suiza? 

Sin embargo, a pesar de los esfuerzos que fueron puestos en marcha en este país los riesgos de corrupción siguen latentes en Suiza como en el resto del mundo, según cuenta la Embajada, aunque se den en un nivel muy bajo. Esto se debe a que su sector financiero es muy importante y a la cantidad de empresas multinacionales que tienen sede en su territorio.

“Suiza queda expuesta. Ciertos ámbitos, como el sector vinculado a la extracción de materias primas, la construcción o el armamento en particular, están particularmente expuestos. Empresas suizas han sido condenadas por hechos de corrupción en el exterior que fueron reportados por los medios. No obstante, en la mayoría de casos, la justicia suiza ha sido un ejemplo al contestar rápidamente a las demandas de asistencia judicial mutua de países extranjeros”, explicaron.

A pesar de esto, Suiza sigue estando en el grupo de países que vale la pena observar frente a su lucha contra la corrupción. Y aunque son conservadores a la hora de señalar lo que otros países están haciendo mal frente a este flagelo, desde la Embajada se subraya de forma general lo que Suiza ha tenido en cuenta para ello, como: la importancia de un sistema sólido de lucha anti-corrupción basado en medidas de prevención y sensibilización, un marco jurídico adecuado, mecanismos de control, de detección, de investigación y de sanción de casos de manera eficaz.

 “Una cultura de transparencia en los asuntos del Estado, medios libres y una sociedad civil activa también son garantías de éxito. Suiza dispone de estas ventajas y tiene interés en que sus socios económicos también desarrollen estándares elevados en la lucha contra la corrupción para crear un level playing field beneficioso para los intercambios internacionales”, agregaron.

Aunque hablamos de países en donde los niveles de corrupción son bajos Transparencia Internacional subrayó que no se puede bajar la guardia frente a este fenómeno, ya que no son inmunes a la corrupción y a que se presenten acuerdos a puerta cerrada, conflictos de interés, financiación ilícita y una desigual aplicación de la ley que puede distorsionar las políticas públicas y exacerbar la corrupción de forma local y en el extranjero, entre otros.

 

Lucía Jiménez
Redacción Huella Forense

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