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Polígrafo: Una herramienta para medir el engaño

2017-10-13

¿Sabía que el polígrafo es el resultado de la unión de tres mecanismos para medir reacciones fisiológicas? Huella Forense le cuenta cuál fue el origen del polígrafo, un instrumento que busca detectar la mentira. En Colombia se ha habla de un proyecto de ley que permita que el polígrafo sea admitido como prueba o como herramienta que ayude a la prueba testimonial y que ponga en cintura a aquellos poligrafistas que realizan malas prácticas.

El ser humano ha intentado desde tiempos inmemoriales establecer que el otro miente. En la actualidad si bien la psicología ha logrado unos avances importantes, el terreno tecnológico no se ha quedado atrás.  Ese es el caso del polígrafo, un elemento que hoy se está posicionando como una herramienta clave en procesos judiciales, incluso en el campo de los delitos financieros que se comenten dentro de las compañías. 

Pero la idea de determinar si una persona miente, de acuerdo con el artículo “La poligrafía en el siglo XXI: Historia y Evolución en México”  por medio de la detección psicofisiológica de la mentira  ha sido documentada desde los años 600 antes de cristo.

“Existen registros sobre cómo los persas, los chinos, los romanos, y otras culturas intentaban descubrir a los mentirosos con varias técnicas, algunas muy elaboradas y llenas de creatividad como la del burro sagrado en la India, y otras como la galleta de arroz en la cultura china”, según señala el texto. 

Pero solo hasta que se desarrollaron varios instrumentos entre esos aquellos que median la presión, la respiración, entre otros, los cuales fueron unificados se dio con la construcción del polígrafo. 

Aunque la bibliografía consultada, apunta a varias versiones sobre la creación de este artefacto, estas coinciden en que su desarrollo se dio gradualmente y gracias a la intervención de varios profesionales y a su interés en desarrollar un mecanismo que detectara la mentira. 
Para empezar, algunas bibliografías se remontan a Daniel Defoe un novelista británico (1730) que escribió un ensayo llamado:  "An Effectual Scheme for the Immediate Preventing of Street Robberies and Suppressing all Other Disorders of the Night", en el que hablaba sobre el tomar el pulso de un sospechoso para revisar si estaba diciendo la verdad o no. 

Otras referencias señalan que, en 1878, época en la que el fisiólogo italiano Angelo Mosso utilizó un instrumento llamado pletismógrafo en su investigación sobre las emociones y miedos en personas sometidas a interrogación. “Mosso estudió los efectos de estas variables en su actividad cardiovascular y respiratoria; estudió así mismo la circulación de la sangre y los patrones de respiración, sobre todo el cómo esos cambiaban bajo ciertos estímulos”, según el portal de Polygrapfia.

Sin embargo, la bibliografía concuerda con que el nacimiento del polígrafo parte del criminólogo italiano Cesare Lombroso que modificó, en 1895, un instrumento llamado esfigmógrafo (hydrosphygmograph) y lo utilizó, por primera vez, de forma experimental en las interrogaciones policiales de sospechosos de crímenes, realizándoles una medición fisiológica en los patrones de presión sanguínea y pulso. 

Pero la construcción del polígrafo, como se conoce hoy en día, no se habría dado si no hasta el desarrollo de otros dos mecanismos. Uno de estos, se dio en 1914, de la mano del psicólogo Vittorio Benussi que descubrió el método para calcular el cociente entre el tiempo de inhalación y exhalación como medio para verificar la verdad y detectar el engaño en una persona; se le conoció como neumógrafo (registró los patrones de respiración). 
Benussi concluyó que “mentir causaba cambios emocionales en personas con cambios respiratorios detectables que indicaban engaño”. 

El segundo mecanismo sería desarrollado, un año después, por William Marston, un abogado y psicólogo estadounidense que se acreditó la invención del primer detector de mentiras cuando desarrolló la prueba de presión arterial sistólica discontinua. Este consistía en la utilización de un brazalete de presión arterial estándar y un estetoscopio para “tomar lecturas de presión arterial sistólica intermitente de un sospechoso durante su interrogatorio para detectar el engaño”. Dicho instrumento se convertiría, más adelante, en solo uno de los componentes del polígrafo moderno. 

Es en este punto, de acuerdo con Manuel Antonio Novoa Bermúdez, director general de Latinamerican Plygraph Institute (LPI) en Colombia, John A. Larson, un psicólogo canadiense empleado en el departamento de Policía de Berkeley, en California, tiene la brillante idea de unir las tres invensiones, creando lo que llamó el detector de mentiras de Berkeley: polígrafo. 

Larson fue la primera persona en medir continua y simultáneamente cambios en un sujeto tales como: frecuencia del pulso, presión arterial y frecuencia respiratoria durante una interrogación. Su polígrafo se usó con éxito en muchas investigaciones criminales pero todavía no contaba con la credibilidad suficiente. 
Leonarde Keeler que ganó experiencia trabajando con Larson mejoró este polígrafo, y lo convirtió en un mecanismo más sencillo de utilizar que empleaba tinta para detectar los cambios en las mediciones. Hacia 1938, Keeler refinó de nuevo el instrumento al incluir un tercer componente de medición fisiológica para detectar el engaño: el psico galvanómetro que mide los cambios en la resistencia eléctrica de la piel de un sujeto. Este último cambio marcó el nacimiento del polígrafo como se conoce hoy en día, según información del portal de Polygrapfia.

Un mecanismo fuera de lugar en las cortes pero útil para la selección de personal

El experto colombiano, Manuel Antonio Novoa, cuenta que un hecho histórico que permitió empezar a darle mayor credibilidad al polígrafo en los procesos judiciales se dio en 1929, cuando se presentó en la Corte de los Estados Unidos el caso de un acusado de asesinato en Whashington que fue examinado con el polígrafo. Pero los resultados que se presentaron en juicio la Corte no lo aceptó.

“Lo negó bajo el concepto de que se trataba de una prueba, un examen, que no tenía la aceptación de la comunidad científica, que no tenía todavía muchos estudios. Sin embargo, este caso permitió el origen de la regla Federal de evidencia; Estados Unidos empezó a utilizar el polígrafo en investigación criminal. De hecho, hoy en día se usa en la mayoría de los estados pero bajo una figura que se llama estipulación”, recordó. 

Pero la utilidad que no vieron los jueces en el polígrafo si la vieron las entidades de seguridad nacional, según el experto colombiano, el país norteamericano encontró en este instrumento una herramienta muy importante para, por ejemplo, la selección de los agentes de inteligencia. Por lo que desde el Departamento de Defensa empezaron a realizar desarrollos sobre el tema y crearon un departamento de poligrafía y un departamento científico.

“En 1940 casi todas las empresas, bancos, usaban el polígrafo para selección de personal”, recordó Novoa. 
 
Nuevas técnicas de medición 

Entre los años 1945 and 1947, John E. Reid, un abogado de Chicago desarrolló The Control Question Technique (CQT), una técnica que incluía preguntas no acusatorias y que llevaban a someter a la persona a diversas condiciones que desequilibraban sus mecanismos racionales de respuesta y promovía respuestas instintivas. Esta técnica ha sido, de acuerdo con el portal de Polygrapfia, uno de los mayores aportes a la metodología en la poligrafía. 

Por esa misma época se creó la primera escuela de poligrafía en el mundo (1948) que fue fundada por Leonarde Keeler  -the Keeler Polygraph Institute- en Chicago, Illinois. Diez años después se produjo otro desarrollo por parte de Cleve Backster, un expoligrafista de la CIA introdujo un sistema de cuantificación de análisis de gráficos, para hacerlo más objetivo y confiable.

“Este sistema para la evaluación numérica de los datos fisiológicos recogidos de los gráficos de polígrafo se ha adoptado como procedimiento estándar en el campo del polígrafo en la actualidad”, señaló el portal el portal de Polygrapfia.

De acuerdo con Novoa, a finales de los años 70 la Universidad de Utah se interesa mucho en este tema y crea por ello un departamento en la facultad a cargo del doctor David Raskin y el doctor John C. ellos empiezan a desarrollar técnicas que “se ajustan más a lo que la ciencia requiere para una técnica validada”. Y a finales de los años 80 se crea e primer polígrafo computarizado en Utah. 

Los desarrollos de tecnologías para el polígrafo siguen dándose al punto de que en el 2002 se empieza a revisar el tema de la detección ocular y surge la idea de un instrumento que puede mida el engaño a través de un instrumento de detección ocular, inspirado en un rastreador ocular inventado entre 1938-1940 cuyas aplicaciones se habían dado en el campo del marketing, pero ahora buscaban aplicarlo en la detección del engaño. 

“En el 2010 nos contactan en el LPI en Colombia para participar en la realización de estudios de laboratorio y estudios de campo en el país con el Eye-Detect hicimos estudio de campo con una muestra de 700 personas; también se hicieron otros estudios de campo aparte en México, Estados Unidos. En el 2014 entra la tecnología Eye-detect al mercado. Somos los pioneros en el Eye-detect”, contó.

Novoa también habla de desarrollos que en un futuro cercano estarán disponibles como las tecnologías de imágenes térmicas de láser que muy seguramente en unos años serán tecnologías complementarias. “Lo que se está buscando cada día es elevar los niveles de precisión porque el polígrafo no es perfecto el Eye-detect no es perfecto, nada es perfecto, ni siquiera el ADN que tiene un 99.2 por ciento de exactitud. El polígrafo hoy en día está en 87 por ciento, oscila entre los 80  y 93 por ciento”, dijo. 

El detector de mentiras en Colombia 

Hacia 1998, empiezan a llegar las empresas de poligrafía a Colombia, tres se iniciaron en esta labor pero solo una, el LPI,  está catalogada como escuela pionera de formación, según Novoa. 

De acuerdo con este experto colombiano en esa época existía una necesidad muy grande de equipos y expertos nacionales en el área de seguridad e inteligencia. Por lo que junto al que se considera el padre de la poligrafía en Latinoamérica se realiza la fundación del LPI en Colombia, instituto que ya cuenta con sedes en varios países latinoaméricanos.

A continuación, les compartimos lo que en entrevista nos contó Manuel Antonio Novoa. 

Novoa es director general del LPI, Mayor retirado de la Policía Nacional de Colombia y destacado profesional de la seguridad y la psicofisiología forense con más de 15 años de experiencia, docente universitario, instructor en poligrafía y conferencista internacional. 


¿Por qué surge la necesidad de crear este instituto y empresa?

En 1997 en Colombia no existía la poligrafía, tampoco una escuela para estudiarla, se debía ir a Estados Unidos o Israel a estudiar. Con el limitante para los latinoamericanos del idioma. En esa época tampoco existían empresas que prestaran servicios de poligrafía. Para ese trabajo traían, por lo general, americanos o israelitas, especialmente, a los organismos de inteligencia para que hicieran exámenes de inteligencia sobre todas aquellas instituciones que el gobierno americano y británico apoyaba económicamente dentro del Plan Colombia. Incluso algunas empresas y multinacionales traían poligrafistas privados.

Yo era Mayor de la Policía y al retirarme en el año 94, constituí una empresa de asesoría y consultoría en seguridad y empecé a darme cuenta de que existía una necesidad al respecto. Junto al señor Dr. Sídney Wise Arias, destacado profesional de la poligrafía con más de 42 años de experiencia y reconocido como el padre de la poligrafía en América Latina, decidimos crear el instituto en el 2000 y nos preparamos para todas las certificaciones. 

Nos certificamos con el ente que certifica las escuelas a nivel internacional que es la APA  y a nivel latinoamericano con la Asociación Latinoamericana de Poligrafía, también nos certificamos  con la Asociación  Americana  de Poligrafistas de Policía. 
El instituto es el pionero de la poligrafía en Colombia y  tenemos incluso sedes en otros países como México, Guatemala, Ecuador y Perú. 

¿De qué forma pueden ser empleadas estas tecnologías: el polígrafo y Eye-detect? 

Considero que no solamente en la prevención del fraude, en la aplicación de la justicia también.  Los testigos en ocasiones mienten y no dicen la verdad.  Las personas que son acusadas es su palabra muchas veces contra la de los bandidos o testigos falsos. Pero en ocasiones estas pruebas no son admitidas por los jueces. 

¿En la actualidad los exámenes conpolígrafo son admitidos como pruebas?

En el procedimiento anterior de la Ley 600 las pruebas tenían que ser decretadas por el juez. Pero hoy en día que tenemos un sistema diferente de procesamiento penal en el que el abogado defensor puede presentar las pruebas que considere y que estén dentro del Código. 
El mismo Código dice: "son medios de pruebas los estipulados en este Código, además de cualquier otra prueba técnica o científica que no viole el ordenamiento jurídico”. 

Pero si miramos el numeral 422 del Código de Procedimiento Penal dice que se puede admitir bajo la categoría de prueba científica o novel si cumple por lo menos uno de cuatro requisitos que están allí: que la teoría subyacente pueda ser demostrada, que la técnica haya sido identificada por su nombre, que haya sido publicada y replicada y que haya recibido la crítica. La técnica subyacente se puede demostrar, osea que el polígrafo cumple todos los pasos. 
El polígrafo es una prueba técnico-científica que no viola ningún ordenamiento porque es el acusado el que pide el polígrafo, es quien accede. 

En la actualidad se está dando es un tema de interpretación jurídica. Los jueces no lo admiten por el concepto de la Corte Suprema de Justicia que señala que si el examen del polígrafo tiene tanta exactitud, entonces el juez debería fallar según diga el polígrafo.  
Lo que considero que es un error de interpretación jurídica tenaz, porque un juez nunca falla con una prueba. Él valora un universo probatorio, además todas las pruebas son susceptibles de controvertir; el polígrafo es susceptible de controversia con otro experto, por ejemplo. Pero, sí creo que llegará el momento en el que tendrán que admitirlo porque existen muchos testigos falsos. 

Creemos que sí puede ser usado. Hoy en día, el mismo fiscal lo ha dicho varias veces. En Colombia hay un cartel de testigos falsos. Entonces el polígrafo puede ser en ese caso una herramienta que apoye la prueba testimonial. Eso se puede extender a todos los campos del derecho. 

¿Qué papel podría tener el polígrafo o el Eye-Detect en la prevención del fraude?

En la prevención del fraude, el polígrafo es una herramienta que permite identificar aquellos focos de corrupción, permite identificar a las personas que están cometiendo los fraudes, no solamente a nivel de instituciones privadas sino de gobierno. 
Ahora el Eye-detect sí es una herramienta nueva que ya ha demostrado que funciona y tiene esas ventajas frente al polígrafo. Pero el Eye-detect no se usa para investigaciones específicas es más para temas como de pre-empleo las rutinas exámenes de confiabilidad. 

¿Por qué la gente todavía no le da credibilidad al Polígrafo?

La gente necesita conocer, para que esto tenga credibilidad. Para que las empresas utilicen este tipo de tecnologías, primero deben saber que estas ya cuentan con respaldo científico y que la poligrafía está clasificada como una disciplina científica que se llama psicofisiología forense. La psicofisiología forense está clasificada por al ASTM (American Estándar for Testing and Material International) que es una comunidad científica que estandariza varias ciencias y disciplinas.

Lo que sucede es que la gente hoy en día no confía en esta disciplina porque, como en todas, existen personas que realizan malas prácticas, que son los responsables de que se haya perdido la credibilidad.  

Ahora ¿qué necesita saber la gente? ¿qué debe pedir a un proveedor que le vaya a dar un servicio de poligrafía? Deben tener la certeza de que están contratando una empresa que cumple con todos los estándares, que tiene el respaldo y que no va a realizar una mala práctica. 

Como muchas otras disciplinas, este campo también tiene un componente muy ético. La gente no sabe que, por ejemplo, existe una asociación que sanciona, que debe y puede pedirle al poligrafista que tenga la certificación de pertenencia a una agremiación que lo pueda investigar. Muchos no se afilian precisamente para que no se les investigue, por ejemplo. 

Las empresas deben conocer, entonces, los requisitos mínimos que deben exigirle a una empresa que les va a prestar el servicio de poligrafía, si tienen una infraestructura de control de calidad, si tienen todos los respaldos y certificaciones, si sus profesionales cumplen los  requisitos de educación continuada, si esos profesionales salieron egresados de una escuela certificada, si cuentan con la tecnología, si tienen la mejor tecnología o trabajan con equipos muy básicos y la experiencia, entre otros son factores que además hacen que las empresas puedan recuperar la credibilidad que se ha perdido por la mala práctica. 

Por otro lado, en Colombia todavía no existe alguna institución que regule de alguna forma este campo, por ello buscamos que a través de un proyecto de ley se regule el oficio de la poligrafía y se pueda sancionar a aquellos que realizan una mala práctica. 

Menciona que han promovido un proyecto de Ley para que exista un control y puedan frenarse las malas prácticas de algunos poligrafistas ¿Qué más buscan con el proyecto de ley?

Es necesario entonces que el Proyecto Ley incluya, en el Código General del Proceso, la posibilidad de que la poligrafía sea tenida en cuenta como medio de prueba o como herramienta que ayude a la prueba testimonial que es donde está el quiebre de la justicia. 

¿Por qué? En ocasiones los jueces toman decisiones con base en otros exámenes y otras pruebas con niveles de exactitud menores que el polígrafo. Por ejemplo, el MMPI una herramienta de la psicología para detectar inimputabilidades. El polígrafo está muy por encima, el MMPI no alcanza el 70 por ciento, sin embargo, los jueces lo validan para decretar inimputabilidades. 

 

Redacción Huella Forense 

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