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De-Risking, la paradoja que lleva a incrementar el riesgo financiero

2016-07-28

Una crisis del sector financiero de país desencadenó,  hace unos 8 años, graves consecuencias humanitarias, políticas, económicas y de seguridad  a nivel mundial.

La medida que fue implementada para controlar el riesgo, al parecer, ha hecho todo lo contrario disparándolo; aún sigue sin ser controlado.  La crisis del sector financiero del 2008 en Estados Unidos, derivada de una burbuja inmobiliaria y que provocó que entidades bancarias, fondos de inversiones y compañías de seguros realizaran operaciones masivas de apalancamiento financiero consistentes en vender, empaquetar y seguir vendiendo inmuebles a personas que no tenían capacidad para pagar los préstamos, desató no solo un contagio de dicha crisis a las regiones cercanas a Estados Unidos, sino también un fenómeno conocido como De-Risking que aún tiene en vilo a las entidades bancarias, comisionistas y gobiernos de la región.

Así lo señaló, Claudia Álvarez Troncoso, abogada con experiencia en el tema de prevención de lavado de activos, riesgo operacional en temas de gobierno corporativo y de cumplimiento regulatorio, quien contó que tras la forzada intervención que tuvo que hacer el gobierno de los Estados Unidos a los grandes bancos y compañías de seguros, a través de fondos federales, se tomaron decisiones para evitar riesgos desencadenando el fenómeno.  

“A partir de esta crisis, las entidades tuvieron un reenfoque frente al riesgo que iban a asumir, reajustando sus políticas. Los entes reguladores, no solo estatales sino también federales, comenzaron a publicar las listas de sectores económicos que consideraban de alto riesgo, y empezaron a circularlas sugiriendo, de esta forma, que podrían llegar a estar expuestos a situaciones sancionables si se asumían como clientes a personas de estos sectores comerciales y económicos”, explicó Álvarez Troncoso.

Así funciona el De-Risking

El fenómeno de De-Risking, como se mencionó anteriormente, lleva a que las “instituciones financieras terminen o restrinjan sus relaciones con clientes o algunas categorías de clientes para evitar el riesgo en vez de manejarlo”, según lo explica un informe publicado por el Banco Mundial.  Esta organización señala que este fenómeno no ha cesado, tras 8 años de la crisis financiera de Estados Unidos, contrario a lo que quieren hacer pensar otros entes, y está golpeando drásticamente a regiones y servicios financieros de diversas formas.

Global Center on Cooperative Security, explica en un estudio muy completo que realizó sobre este fenómeno: ‘Understanding bank De-Risking and its effects on financial inclusion’, que el De-Risking  también conocido como De-Banking describe el comportamiento de las instituciones cuando cancelan sus relaciones y cierran las cuentas con clientes considerados como de alto riesgo. Sobre todo, según explica el documento, se ha observado una tendencia a aplicar el De-Risking cuando se trata de empresas que prestan servicios relacionados con el mercado cambiario, organizaciones sin ánimo de lucro y bancos corresponsales, entre otros.

“Esto dio como resultado el cierre de cuentas desde oficinas de los EE.UU, el Reino Unido y Australia (…) Las instituciones prefieren, en este sentido,  cancelar estas relaciones en vez de manejar los clientes de alto riesgo, minimizando así su propio riesgo pero exponiendo, mientras tanto, a que esos clientes se queden fuera del sistema financiero”, se señala en el documento del Global Center on Cooperative Security.

El fenómeno preocupa inmensamente a la comunidad internacional y por ello el Banco Mundial ha empezado a tomar medidas sobre el asunto, y pone en evidencia en uno de sus documentos que cerca de “la mitad de las autoridades bancarias, sobre todo los bancos locales y regionales, reportaron una disminución en las relaciones de corresponsalía bancaria. Para los grandes bancos internacionales las cifras son superiores al 75 por ciento. Algunos de los productos y servicios que han resultado más afectados son: compensación de cheques, compensación y liquidación, servicios de gestión de efectivo, transferencias bancarias internacionales, la financiación del comercio, entre otros”, según destacó el Banco Mundial en el documento.

Dichos cierres generan, de acuerdo con Global Center on Cooperative Security, un efecto dominó que genera la restricción para acceder al sector financiero de individuos y poblaciones que se benefician por esos negocios. El estudio también señala que las autoridades han hecho énfasis en que “el De-Risking no está alineado con las directrices internacionales y que, de hecho, se trata de una aplicación incorrecta de un enfoque basado en riesgo. Y en vista de la ausencia de instrucciones claras o un incentivo para incluir a estos clientes en el sistema, el cierre de las cuentas continúa en el mundo”.

Dichas decisiones indiscriminadas han dejado, de acuerdo con el estudio, implicaciones de tipo humanitario, económico, político y de seguridad, provocando también que se aísle así a las comunidades del sistema financiero global, “exacerbando tensiones políticas y facilitando paralelamente el desarrollo de mercados negros”. 

Los actores más afectados 

Según señaló el Global Center on Cooperative Security, aunque el De-Risking se planteó para reducir la vulnerabilidad del sector financiero y protegerlo del abuso de los delincuentes que lavan dinero y de los terroristas, entre otros, en la práctica ha ocurrido lo contrario. 

Como primera consecuencia, con el cierre de las cuentas de los corresponsales bancarios, los clientes se han visto forzados a respaldarse en pequeños bancos o en entidades crediticias que talvez no tienen una capacidad adecuada para enfrentarse a un cliente que es considerado como de alto riesgo; lo que da como resultado la reducción de la transparencia y la limitación del monitoreo de capacidades, explica el informe.

El cierre de las cuentas de corresponsales bancarios, representa una amenaza al sistema financiero internacional, sobre todo en los países en vía de desarrollo impactando así el crecimiento de sus economías, esto como segunda consecuencia según se señala en el documento.“Los corresponsales bancarios son quienes conectan varios puntos en el sistema financiero global, ofreciendo acceso a bancos extranjeros en EE.UU  o Europa, así como a sus mercados y a la moneda extranjera; un factor importante para los mercados emergentes. Cuando las instituciones financieras cierran las cuentas de los bancos corresponsales, cortan de esta manera el acceso a las monedas requeridas para el cambio, el comercio internacional y la inversión, dejando a países enteros sin bancos extranjeros. Una situación que puede tener un gran impacto en el crecimiento de la economía”, explica el documento del Global Center on Cooperative Security.

Además, el hecho de que cada vez sean menos los corresponsales bancarios provoca que esta labor se concentre en pocas entidades, lo que representa una amenaza que podría llevar, como tercera consecuencia, a la reducción del acceso al sistema financiero global para las economías en desarrollo. 

Solo en la zona europea, las transacciones diarias establecidas entre corresponsales bancarios locales e internacionales se acercan a los 1.1 trillones de euros. A pesar de la larga escala de transacciones la cantidad de corresponsales bancarios locales y extranjeros ha disminuido desde el 2002, pasando de más de 25.000 a menos de 15.000, según datos del Global Center.

Por esto, también se señala como cuarta consecuencia, en dicha investigación, una creciente preocupación por los factores humanitarios, en cuanto a la interrupción del envío de remesas se refieren, pues dejan sin ingresos en algunos casos a familias enteras. “Varios reportes han subrayado las repercusiones de cualquier reducción en las remesas, que incluyen la dificultad de algunos miembros de las familias de pagar por salud, comida, hogar y becas educativas”, señala el informe.

Uno de los casos más destacados, se explica, ha sido el de Somalia en donde más del 40 por ciento de la población se sostiene de remesas que representan entre el 25 y 45 por ciento del producto interno bruto del país. 

“Cualquier reducción en estas remesas podría tener un efecto claro y tangible en el país, así como en las comunidades vulnerables que reciben más de 1.3 billones de dólares en remesas globales cada año”, señala el informe. 

Frente a esta problemática, además se subraya que las comunidades minoritarias y de bajos ingresos, como las mujeres y los jóvenes, son los más afectados por la falta de acceso al sistema financiero formal, una situación que se vería exacerbada por el De-Reisking.  Este fenómieno, "tal vez haya incrementado las dificultades que las mujeres experimentan en la actualidad para acceder a los servicios financieros", dice en el documento (Ver recuadro al final).

Sector de las remesas, el más perjudicado

Uno de los sectores que más se vio afectado fue el de las remesas, según Claudia Álvarez Troncoso, el cual está compuesto por agentes de cambio de los remesadores, quienes manejan un gran volumen de dinero, que luego es recibido por un sector importante de la población. “Es un sector muy grande… muchos bancos aprovechando la situación quisieron aplicar algún tipo de competencia desleal para asumir esa parte del negocio, cerrándoles las cuentas o haciéndoselos muy difícil para que continuaran la relación. Lo que se vio fue una situación que afectaba a gran parte de la población económicamente que no podía obtener los recursos o quedaron fuera del sistema financiero y recurrían a otros medios de pagos más cuestionables. Y, al final del día reintegrar ese dinero daba mucho trabajo”, explicó Troncoso.  

Estas acciones trajeron consecuencias como, por ejemplo, el adelanto de investigaciones en el Congreso de los Estados Unidos, al punto de que tuvieron que retirar las listas de los sectores en riesgo y en otros casos algunas entidades bancarias fueron citadas por el departamento de justicia de mencionado país para evaluar si se abrían investigaciones a ciertos entes financieros o no. 

De acuerdo con Troncoso, el exdirector de la operación Choke Point -como se le llamó a la implementación de estas medidas para sacar de la crisis a dicho país-, Michael J. Bresnick, exdirector Ejecutivo del Financial Fraud Enforcement, ya fuera del sector público y luego de algunos años, admitió que una de las consecuencias colaterales de esa operación fue el De-Risking. “Se pasó de que no solo las remesadoras estaban afectadas sino también bancos que están siendo afectados por los grandes bancos internacionales o los corresponsales, pues se les cortó el acceso hacia cuentas internacionales para el flujo del dinero de un país a otro, a través de servicios como transferencias internacionales, check 21 o cheques comerciales. Esto tomó matices mucho más complicados porque de esta forma se está es tratando de secuestrar o ahorcar al sector bancario. Inclusive hay jurisdicciones que han quedado sin ningún tipo de corresponsalía, porque ¿cómo hacen pagos y cómo reciben si no tienen ese tercer corresponsal para enviar y recibir ese dinero a nivel internacional…? este tema afecta también al comercio internacional, porque ¿cómo logras importar bienes que necesitas o insumos para el día a día de la sociedad y de las empresas?”, reflexionó Álvarez.

A esta situación se le sumaron agravantes como que los entes reguladores se convirtieron en sancionadores, con la potestad de empezar a imponer multas económicas que “hoy en día van por miles de millones de dólares que dejan boquiabierto a cualquiera”, señaló Álvarez. 

Esto desembocó también en el hecho de que los costos de mantener una relación o de vincular una persona estaba siendo mucho más alto, pues se debía cumplir con una serie de requisitos, generados por la misma crisis, en donde se empezó a exigir más control interno, contrataciones adicionales en el área de cumplimiento, más sistemas automatizados, herramientas etc., representando un aumento en el costo mucho más  grande frente a la capacidad de poderse recuperar en el negocio de corresponsalía, “por lo que mantener cierta relación ya no convenía. Y ahí es cuando se empiezan a cerrar las relaciones afectando el ente bancario”. 

Empresarios de renombre y con influencias importantes a nivel mundial también se vieron afectados, según mencionó esta experta, y hoy en día los casos están en manos de las autoridades, por ejemplo el caso de la remesadora  Dahabshiil, contra Barclays en el  2013. Al dueño se le informó que no podía continuar su relación bancaria y luego de indagar por qué le dijeron que no cumplía con los criterios modificados de elegibilidad: “esos criterios eran que era una remesadora y que estaba ubicada en la India. Estamos frente a una persona bastante rica con varias empresas a nivel mundial, de origen sirio y que vive en Mónaco, con fidecomisos y negocios en el sector de armas y defensa. Y teniendo conocimiento de quién es la persona y la cantidad de dinero que mueve y demás, lo sacaron del sistema. Por lo que el señor decidió ver qué estaba pasando y por qué lo estaban tratando de esta forma e interpuso su demanda, y ante el tribunal superior de Londres anda buscando una explicación ¿Será por la combinación de conexiones Pep, porque tiene una historia de acuerdos de un contrato de defensa y porque tiene residencias en un paraíso fiscal según Mónaco, las razones por las que se produjo el cierre?”, cuestionó Álvarez Troncoso.  

Camino a seguir planteado en Latinoamérica

El lobby ha sido la salida para muchos de los afectados con este fenómeno, algo que en la actualidad continúa haciendo el sector de remesadoras. Por el momento, el Congreso de los Estados Unidos y el Banco Mundial han tomado cartas en el asunto, y a este último le preocupa que este fenómeno pueda afectar la economía y la estabilidad social de los países.

“El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) también ha hecho lo propio, y ha hecho mucho hincapié a que sus países miembros utilicen ese enfoque a nivel de análisis de riesgos. La recomendación número uno del GAFI es que se implemente un sistema de prevención de lavado de activos enfocado al riesgo de la persona que se va a asumir como cliente del mercado, del proveedor, del cliente del cliente; haciendo una debida diligencia conociendo el origen de los fondos etc. Piden que se investigue de manera individual”, señaló la abogada Claudia Álvarez.

Además, de acuerdo con Troncoso, los bancos o asociaciones bancarias han empezado a hacer un acercamiento con los grandes bancos internacionales y corresponsales para exponerles su situación y demostrarles quiénes son, cómo hacen sus procesos de debida diligencia, cuáles son sus controles internos, quiénes son las personas que componen su sistema de gestión integral del riesgo, etc. Esto para que sepan que no son entidades que tienen las puertas abiertas a cualquier tipo de criminales que quieran introducirse o que en su defecto se está manejando dinero sucio. “Se están acercando a demostrar que las cosas no son como se presentan en algunos informes internacionales que pueden tener de una forma u otra una visión sesgada”, sentenció Álvarez. 

Los impactos del De-Risking en la región han sido grandes, según la abogada, a pesar de que quienes exigen que se cumpla con estos nuevos requerimientos ni siquiera han tomado medidas en sus propios países.  “De lado de Latinoamérica se siente que hay una doble moral de querer presionar aún más aquellos países que tal vez por aquella razón geográfica o por coyunturas económicas no son los que conforman los grandes países que dictan las medidas o que trazan o cambian la forma de actuar. Por ejemplo, vemos una Europa que no tiene todavía registros mercantiles totalmente transparentes, y tienen vía libre de hacerlo hasta el 2017”, señaló. 

Por ello, empezar a demostrarles a los bancos internacionales que sí se tiene la capacidad de reducir los riesgos asociados con los bancos corresponsales, a través de los sistemas que se implementan para el monitoreo, para el conocimiento del cliente, para la debida diligencia, etc, es primordial.  “Tenemos que acercarnos a la Banca Corresponsal, y en especial con su área de Cumplimiento directamente”, agregó.

Demostrar solidez de los sistemas preventivos, y cohesión con los distintos entes reguladores; unificar regionalmente con un plan para lograr una mayor consistencia y estandarización en el marco de la lucha contra el LA/FT; demostrar solidez en las legislaciones, tanto preventivas como represivas, entre otras son algunos de los puntos clave que, esta experta señala, para aplicar en los países y no salir más afectados por el fenómeno que ha puesto en jaque al mundo.  “En el área de cumplimiento todos debemos estar a la par, hablarnos y capacitarnos. Eso es esencial en todo nivel; esto debe estar clarísimo desde sus accionistas y juntas directivas de sus respectivos entes financieros… El tema aquí se llama comunicación”, subrayó. 

El área de cumplimiento es fundamental

Como la regulación continúa en varios aspectos, Daniel Ortiz, director de Desarrollo de Negocio de LexisNexis Risk Solutions en  México (proveedor líder de datos, análisis y detección) señaló que el reto es demostrarles, definitivamente,  a los reguladores que se tiene un programa de cumplimiento eficiente. Sin embargo, apuntó que Latinoamérica se enfrenta a un grave problema que es la falta de información que existe. 

“Hay países que cuentan con las bases de datos, sin embargo, estas no pueden ser proporcionadas o publicadas.  Y a la inversa hay países que ni siquiera tienen las bases de datos con información centralizada.  Es muy común encontrar países que en las mismas áreas de gobierno no se habla una instancia con otra. Esto se vuelve un problema para las instituciones financieras ya que no pueden tomar una decisión correcta por la carencia que existe hoy en día en la información”, explicó Ortiz. 

Según una encuesta realizada por LexisNexis Risk Solutions y ACAMS (Association of Certified Anti-Money Laundering Specialists), en la que se le preguntó a las instituciones financieras cómo conocen sus clientes y cuál es su proceso para conocerlos, y con una muestra de unos 500 entrevistados, se encontró que un 77 por ciento de empresas reportadas sin domicilio,  son calificadas como empresas o instituciones de bajo riego; mientras que de las personas que actualmente se encuentran cumpliendo una condena en prisión, el 86 por ciento fue calificado como de bajo riesgo por sus instituciones financieras. 

Resultados que llevan a conclusiones como que: “por un lado o no se tienen los controles   adecuados para revisar la debida diligencia de los terceros o en su defecto se tienen, pero estos nos no son eficientes del todo (…)  Dentro de las características o criterios importantes y relevantes para llevar una debida diligencia y control en primer lugar se anotaron los antecedentes penales. Es muy fácil si tenemos esa información clasificar a los clientes, pero la realidad es que no siempre se tiene el tema de antecedentes penales ya que se encuentran prófugos de la justicia o no están en el radar”, agregó Ortiz. 

Además, señaló que este no debería ser solo un trabajo del oficial de cumplimiento sino también de responsabilidad del ejecutivo que está abriendo la cuenta y quien va a ser “nuestro primer frente y va a poder entrevistar a la persona, emitir un juicio y determinar un criterio y un análisis de riesgo muy importante”. 

Que se permeen todos los procesos y políticas de cumplimiento a toda la corporación y no únicamente que se quede como un proceso interno del área de cumplimiento; que exista un monitoreo adecuado de los medios de comunicación, y tener el personal debidamente capacitado y las herramientas tecnológicas que permitan automatizar los procesos, es fundamental en este momento.

“Consideraría que el reto más importante y que representa un costo operativo hoy en día para las grandes instituciones financieras es el gestionar las alertas. Somos muchos en el mundo y con nombres similares o parecidos. Debemos tener la información necesaria, las personas capacitadas y con un análisis de riesgo muy fino y detallado para poder procesar grandes volúmenes de gestionamiento de alertas”, explicó Ortiz. 

Tener una evaluación de clientes adecuada, resaltar políticas y procedimientos, capacitar -no solo el área de cumplimiento si no las diversas áreas de la entidad financiera-, y por último revisar las auditorías independientes es fundamental, según Ortiz. “Tener todo perfectamente bien medido, controlado y sobre todo documentado, es parte de la transparencia”, concluyó.   

 

*A continuación, numeramos algunas de las observaciones del informe que realizó Global Center on Cooperative Security frente a lo que ha dejado el De-Risking: 

1.    Las metas de inclusión financiera, la lucha contra el lavado de activos y la financiación del terrorismo no están en conflicto; sin embargo, en la práctica sí se generan tensiones. Las medidas excesivamente restrictivas podrían afectar negativamente el acceso a los servicios financieros y pueden tener implicaciones negativas de tipo humanitario y de seguridad. 
2.    En vez de reducir el riesgo en el sector financiero de forma global, el De-Risking contribuye, en realidad, al incremento de la vulnerabilidad al empujar a los clientes de alto riesgo a pequeñas instituciones que tal vez carezcan de programas para la lucha contra el LA/FT o que incluso estén por fuera del sector financiero. 
3.     De-Risking representa una falla en el mercado. Todos los actores (bancos, reguladores, clientes de bancos y clientes) en apariencia están actuando de forma racional y con los mejores intereses, pero al hacerlo han provocado consecuencias negativas para cumplir con las metas mundiales frente a la inclusión financiera. 
4.    Bajo esta falla del mercado, los gobiernos o el sector público deben intervenir y redirigir los factores del mercado, bien sea mediante programas de incentivos o a través de una guía por medio de regulación.

 

 

 

 

 

 

5.    Las autoridades regulatorias no han podido ir a la par de una tendencia que prevalece en el mercado.
6.    Las autoridades, los reguladores, bancos y otros involucrados no han mostrado responsabilidad y liderazgo para enfrentar el De-Risking desde una posición estructural y sistémica. 
7.    La comunicación entre los involucrados está mejorando, pero todavía está limitada en niveles prácticos.
8.    Las autoridades, en todas las jurisdicciones, deben cooperar y coordinar de lleno para desarrollar definiciones, normas y políticas que reduzcan las cargas de cumplimiento y mejorar la responsabilidad. 
9.    Tras la crisis financiera del 2008 ya se vislumbran los daños reputaciones. Las instituciones incurren en daños reputacionales debido a la lucha contra el LA/FT. De-Risking también tiene repercusiones en las relaciones públicas pues los bancos están siendo vistos como aquellos que cortan los fondos cruciales para las poblaciones vulnerables. 

 

 

 Redacción Huella Forense  Twitter @HuellaForense

 

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